lunes, junio 29, 2009

14º Salón Mercosur Internacional Premio Diógenes Taborda 2.009

Auspicia: Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires.Resolucion Nº1454-29 Mayo-2.009. Registro Nº 3318-DGTALMC-09








Bases
14º Salón Mercosur Internacional Premio Diógenes Taborda 2.009
Podrán participar, humoristas, fotógrafos, pintores, ilustradores,de todos los países del mundo

JURADO: artistas premiados en los concursos anteriores
Categorías:
Humor Grafico, color/ tinta china: medida única: 0,30 x 0,40 cm. sin marco, sobre cartón /papel/técnica libre
Caricatura: medida única: 0,30 x 0,40 cm. sin marco, sobre tela /cartón /papel/técnica libre
Ilustración: medida única: 0,30 x 0,40 cm. sin marco, sobre tela /cartón /papel/técnica libre
Arte Digital: medida única: 0,30 x 0,40 cm. sin marco, sobre papel/técnica libre
Fotografía: Monocromo o color, sin marco, medida 0,30 x 0,40 / 0,20 x 0,30 cm.
Pintura: medida única: 0,30 x 0,40 cm. sin marco, sobre tela /cartón /papel/técnica libre

TEMA: Libre

PREMIOS: 1°premio de cada categoría: exposición individual a realizarse en el año 2010 en el Itimuseum / Museo de Humor Grafico Diogenes Taborda / Museo de Fotografia Fernando Paillet, diplomas de participacion y la edicion de un catalogo o postal.

ENTREGA DE OBRAS Originales: del 1 de Agosto al 28 de Agosto del año 2.009 personalmente o por correo/. También adjuntar un curriculum de artista con su nombre, dirección, teléfono y una breve biografía. Declarar en el sobre del envío sin valor comercial / donación sin cargo a la Fundación Cultural Volpe Stessens: Caseros 2739 - CP 1246 - Buenos Aires - Argentina, www.volpestessens.blogspot.com

ENTREGA DE OBRAS Digitales: del 1 de Agosto al 28 de Agosto del año 2.009 a las siguientes direcciones: volpestessens@hotmail.com.ar / diogenestaborda@gmail.com , 1 - 6 trabajos en un tamaño que no exceda A4, digitalizado a 300 DPI en CMYK y en formato TIF. También adjuntar en el envio un documento de Word con su nombre, dirección, teléfono y una breve biografía. declarar en el Mail sin valor comercial / donación sin cargo a la Fundación Cultural Volpe Stessens: Caseros 2739 - CP 1246 - Buenos Aires - Argentina

COSTOS:
Se cobrara a los artistas participantes para los gastos de organizacion y embalaje / transporte en la devolución de las obras,50 Dólares. Depositar el importe solicitado a nombre de la Fundación Cultural Volpe Stessens, cuenta corriente Banco Francés Nº 012-009379-9 - Buenos Aires - Argentina. De no pode enviar el dinero solicitado las obras enviadas serán consideradas donadas sin cargo a la Fundación Cultural Volpe Stessens, para ser parte del acervo del Itimuseum / Museo Diógenes Taborda / Museo Paillet o para ser regalados a alguna institución de bien público.

La Fundación Volpe Stessens velara por la buena conservación de las obras consignadas pero no serán responsables ante robo, hurto, perdida o rotura de las mismas. Al participar de estos salones se autoriza la Fundación Cultural Volpe Stessens a reproducir las imágenes de las obras expuestas en libros, revistas, diarios o donde Jorge Volpe crea conveniente, para la mejor difusión y promoción de los premios. Esperando poder contar con su participación en la divulgación de esta información para la mejor realización del 14° Salón Diógenes Taborda, lo saluda atentamente, Jorge Volpe, Presidente de la Fundación Cultural Volpe Stessens.

FUNDACION CULTURAL VOLPE STESSENS
IGJ Nº 0000162 Cuit Nº 30 70908642 - 8 - Av. Caseros 2.739 Ciudad Autónoma de Buenos Aires Argentina CP 1246 -Buenos Aires - Argentina TEL. 54 11 4 9415478 volpestessens@gmail.com www.diogenestaborda.blogspot.com / www.volpestessens.blogspot.com

viernes, junio 26, 2009

Murió Andres Cascioli, artista de la sátira política

Andrés Cascioli fue un dibujante de fuste y un editor que supo interpretar su tiempo.
















BUENOS AIRES- El dibujante, editor y artista plástico Andrés Cascioli, personaje entrañable del humor gráfico argentino, creador de la emblemática revista "Humor "y partícipe de las recordadas "Satiricón" y "Fierro", falleció ayer, a los 72 años, víctima de un cáncer.
La noticia fue confirmada a Télam por su amigo personal Tomás Sanz, escritor y humorista con quien trabajó durante 40 años en "Satiricón" y especialmente en "Humor", y quien describió a Cascioli como "un tipo notable y un dibujante de primera".
Cascioli, quien venía luchando contra la enfermedad desde hace unos años, falleció en su domicilio porteño alrededor de la 1 de la madrugada, detalló Sanz.
Nacido en Avellaneda en 1936, Cascioli caricaturizó a todos los personajes de la política local en los últimos 30 años e hizo de la revista "Humor" un semillero de donde saldrían figuras como Roberto Fontanarrosa, Crist, Maitena y Alejandro Dolina.
Asociado de manera inexorable al humor político en la gráfica argentina, su máxima creación fue la revista "Humor", que vio luz en 1978 y se convirtió en emblema de una época y estandarte de una inteligencia aguda y una confrontación a la dictadura, con el apoyo de sus lectores, lo que marcó un hito en la historia de los medios.
Cascioli supo conjugar el arte y la protesta en sus geniales caricaturas, se animó a desafiar la censura en tiempos oscuros y las memorables tapas de la revista "Humor" se convirtieron en un fenómeno periodístico y cultural único. "Era un dibujante de primera, un artista plástico, un hombre con una gran capacidad de trabajo, con mucho empuje y muchas ideas", dijo su amigo Sanz. "La revista ’Humor’ fue su gran impulso, en un momento en que no eran recomendables esa clase de proyectos", agregó.
Cascioli se inició en el diseño publicitario y el dibujo de historietas, hasta que en 1972 fundó junto a Oskar Blotta la revista "Satiricón" y en 1978, "Humor Registrado". En torno a "Humor" dio vida a Ediciones de la Urraca, sello que editó más de un decena de revistas, entre ellas "El Péndulo", "El Periodista de Buenos Aires", "Humi" y "Fierro". En 1982 obtuvo por Humor al premio a la Mejor Revista Satírica del Mundo, en Italia, a la vez que la Asociación de Dibujantes de la Argentina lo distinguió como Caricaturista del Año. En 1996 creó para el Grupo de Revistas de "La Nación", "La Nación de los Chicos", y dos años después armó el proyecto y el equipo para la edición argentina de "Rolling Stone", mientras qu"e en 2001 creó y dirigió la revista El Cacerolazo", de Editorial Perfil. (Télam)

HOMENAJE a ANDRES CASCIOLI

Revista Humor “Nuestro trabajo fue pensar cómo gambetear a la censura”

Las 500 páginas del libro repasan los mejores momentos de la revista que encontró en el humor un vehículo de resistencia.





















Parece un imposible: en la Argentina existió una revista cultural que llegó a vender 330 mil ejemplares. No sólo eso: lo hizo enfrentando a la dictadura militar, redoblando la apuesta, diciendo desde el humor lo que nadie creía que toleraría la censura, con tapas que caricaturizaban a los generales de turno. Con el tiempo, aquel fenómeno que fue la revista Humor se volvió artículo de colección, presente en Parque Rivadavia y en cuanta plaza de reventa exista. Ahora el director de aquella publicación, Andrés Cascioli, con la colaboración de los periodistas Oche Califa y Juan Carlos Muñiz, editó el libro La revista Humor y la dictadura, donde recopila lo mejor de aquellos años de Humor.
La antología, publicada por Ediciones Musimundo, sirve para hacer un repaso por los temas y protagonistas de la historia argentina reciente, muchos de los cuales sólo tenían cabida en la revista. También por las firmas que circulaban por Humor, un seleccionado que incluía a Alejandro Dolina, Osvaldo Soriano, Juan Sasturain, Enrique Vázquez, Santiago Kovadloff y Aída Bortnik, entre muchos otros. Y, por supuesto, por los guionistas y dibujantes, los motores de la revista, según se encarga de aclarar Cascioli: además de las tapas de Cascioli, las tiras de Grondona White, Meiji, Tabaré, Tomás Sanz, Trillo y Altuna, Ceo, Aquiles Fabregat, entre otros (Vida interior, La clínica del Doctor Cureta, Las puertitas del Señor López o El cacique Paja Brava, por citar algunos clásicos), quedaron asociadas a la revista.

La cuidada edición de La revista Humor y la dictadura (500 páginas en tapa dura) trae una yapa interesante: la reedición del famoso número 97, secuestrado por la dictadura en enero de 1983. “Nicolaides explicó por qué la tapa era ofensiva: él aparecía caricaturizado sobre una patineta, cayéndose con la Justicia atrás. Y en el juicio dijo que era imposible que un general de la Nación no domine una patineta”, cuenta Cascioli. En su estudio de Retiro, el responsable de aquellas tapas, que en los ’60 hizo la colimba “de dibujante” (“tenía que dibujar gratis para los milicos. Me llevaban al departamento y me pedían el cuadro que querían. Y, claro, yo prefería hacer eso a marchar”, recuerda), aclara que fueron los dibujantes y humoristas los hacedores de Humor. “Los primeros que pusimos la cara, que nos jugamos el cuero, fuimos los dibujantes. Fabre era el único que no era dibujante, pero estaba de nuestro lado, era guionista. Después se sumaron los periodistas”, marca. “Yo les abrí las puertas un poco a pedido de la gente, porque las cartas de lectores insistían en que les diéramos espacio a los que tenían que denunciar cosas. Primero fueron los lectores los que escribían y después los periodistas. Ese fue el orden, pese a que a algunos no les guste.”

El otro punto sobre el que Cascioli sienta postura es por qué la dictadura toleró una revista como Humor: “Ahora algunos periodistas se atreven a decir que la dictadura necesitaba una revista así. ¿Qué necesitaba? ¡La dictadura estaba loca! En una reunión en Casa Rosada, Harguindeguy tiró una Humor en la mesa y dijo: ‘Tenemos que matarlos a todos’. Ahora muchos se autojustifican porque mientras nosotros hacíamos Humor, ellos no hicieron nada. Otros hablan por ignorancia, porque eran nenes, estaban leyendo Billiken o Humi, si tenían padres más despiertos”.

–Tampoco es verdad que lo único que ocurría dentro de la cultura era Humor.
–No, claro, había muchas manifestaciones. Y donde ponían avisos y trataban de comunicarse con sus espectadores era en Humor. Alguna vez juntamos a los perseguidos por la dictadura en un recital de tres días, para molestar a Palito Ortega –un empleado de la dictadura, tenía un trabajo en Canal 13 que se lo daba Massera–, que había traído a Frank Sinatra. Frank Sinatra estuvo piola, no fue a la Casa de Gobierno: tuvieron que ir los tres dictadores a saludarlo a su camarín.
–¿En qué momento se dio cuenta de que con Humor pasaba algo importante?
–Cuando empezamos a recibir cuarenta cartas por día de todo el país. Y cuando nos dimos cuenta de que podíamos seguir avanzando, aun sabiendo cómo había reaccionado Harguindeguy. Cuando teníamos un problema volvíamos atrás y usábamos a la farándula. Después volvíamos a los militares, mezclándolo con la farándula, y así. Era pensar todo el tiempo cómo se podían decir las cosas, cómo gambetear a la censura, ése era nuestro trabajo. Y después algunos como Viuti o Fontanarrosa traían lo que les rechazaban por autocensura en Clarín, por ejemplo.
–Respecto del famoso secuestro del número 97, llama la atención que antes hubieran pasado tapas más comprometidas.
–Es que se cansaron. Entre los militares había un grupo que insistía todo el tiempo en prohibirla y otro grupo que lo paró. En octubre del ’82 intentaron cerrarla, y los que se opusieron fueron los políticos (en el libro se reproducen las cartas que algunos como Alfonsín, Luder o Cafiero mandaron al Ministerio del Interior). En el ’83 no aguantaron más y fueron a secuestrar cualquiera, la que tocó. Se logró imprimir 100 mil ejemplares, y 200 mil que iban al interior fueron parados por la policía. Después presentamos un recurso de amparo y cuando lo ganamos se los reclamamos a la policía. Los habían vendido todos.
–¿Cómo?
–En el ’95 un taxista me confesó que había sido uno de los policías que secuestró la publicación, y que fue testigo de cómo se vendía la revista, iban los mismos policías a vender. Así que le agradezco a la policía que se haya preocupado por la libertad de prensa (risas).

Humor no era una revista de izquierda ni comunista. Era una revista que defendía los derechos humanos y la democracia. Nunca alabamos a Fidel ni al Che Guevara, ni nos jugamos por la izquierda internacional. Decíamos lo que pasaba.
–La tendencia en todo caso era radical.
–No, para nada. Nosotros apoyamos a Alfonsín porque los preferíamos a Luder y Lorenzo Miguel y porque considerábamos que estaba más cerca de la democracia. Pero en la revista había muchos peronistas: Mona Moncalvillo, Dolina, José Pablo Feinmann, Alvaro Abós...
–Transmitían una imagen de familia, donde nombraban hasta al cadete. ¿Era realmente así?
–Era muy divertido hasta que empezó a complicarse.
–Se refiere a la última etapa.
–Sí. Durante el menemismo tuve grandes problemas afuera y adentro. Porque el menemismo se metía en todos lados. Te multaban, te metían gente, publicaba y no te pagaba... Le gané un juicio a María Julia Alsogaray y yo pagué las costas, porque ella se declaró insolvente.
–¿Evalúa como un error haber seguido adelante en esa última etapa?
–Cometí muchos errores. Todos creían que yo estaba lleno de plata, pero todo lo que gané lo puse en revistas. Cuando vino la debacle traté de pararla, hice libros, inventé de todo. Pero no se puede luchar contra más de treinta juicios que me hizo Menem. Cuando cerró Humor, tenía un edificio que valía más de un millón de dólares, que pasó a manos del síndico que tenía que pagar. Estaba la plata para pagarles a todos. Yo terminé hipotecando mi casa. La pasé muy mal.

Reportaje de Karina Micheletto publicado por Pagina 12 el Miércoles, 8 de Junio de 2005

jueves, junio 25, 2009

Luis María Vernet 1º Gobernador de las Islas Malvinas

Luis María Vernet (Hamburgo, 1792 - San Isidro, Argentina, 1871) fue el primer comandante argentino de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos en el Océano Atlántico, antes de la invasión y conformación como colonia de la misma por parte del Imperio Británico. Previo a su designación como comandante, Vernet fue un hábil comerciante con intereses puestos en la prosperidad del Archipiélago de Malvinas.



.........10 de junio de 1829, Martín Rodríguez, gobernador de Buenos Aires, dictó un decreto a través del cual se creaba la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas -tenía jurisdicción en islas adyacentes y el cabo de Hornos- a cargo de Luis Vernet. Su esposa, María Sáez relató la toma de posesión del cargo:

“Domingo 30 de Agosto (1829):Muy buen día de Santa Rosa de Lima y por lo que determina Vernet, tomar hoy posición de las Islas en nombre del Gobierno de Buenos Aires. A las doce se reunieron todos los habitantes, se enarboló la bandera Nacional, a cuyo tiempo se tiraron veintiún cañonazos, repitiéndose sin cesar el vivas a la Patria. Puse a cada uno en el sombrero cintas con los dos colores que distinguen nuestra bandera. Se dio a reconocer el Comandante”.

Texto del Diario de la Sra. Maria Sáez de Vernet en Montarce Lastra, Antonio: Redención de la soberanía. Las Malvinas y el diario de Doña María Sáez de Vernet, Buenos Aires, Talleres Gráficos Padilla y Contreras, 1946, p. 19..........


La colonia llegó a tener cerca de ciento cincuenta habitantes estables, más los viajeros ocasionales cuyos barcos recalaban en la isla. Se fue conformando una población multiétnica ya que llegaban a la isla esclavos negros que para ganar su libertad debían pasar en ella diez años; indígenas de la zona norte del Estrecho con quienes Vernet entabló buenas vinculaciones comerciales; también se instalaron hombres de distintos lugares del mundo que desertaron de los barcos balleneros y foqueros que navegaban por la zona. Los trabajos para levantar la colonia congregaron brazos indígenas, negros, gauchos, blancos –oriundos de diferentes países sudamericanos, norteamericanos, alemanes y franceses-. Algunos integrantes de la población se dedicaba a la caza, la domesticación del ganado, construcción de corrales, ranchos, casas de piedra, salazón de carnes. Otros realizaban actividades vinculadas a algún oficio.

A pesar de la presencia de colonos y de un gobierno en las islas, los barcos pesqueros y foqueros que navegaban la zona no se sometían a la normativa dispuesta. Vernet detuvo a tres goletas norteamericanas que pescaban y cazaban en forma furtiva y se embarcó en una de ellas con rumbo a Buenos Aires para que las autoridades juzgaran el proceder de los extranjeros.

Mientras en Buenos Aires se dirimía esa situación, el gobierno estadounidense, ordenó que la fragata Lexington se presentara ante el puerto de la isla Soledad. La orden fue cumplida, en diciembre de 1831, mientras los isleños desempeñaban sus habituales tareas, los norteamericanos ocupaban los principales edificios y capturaban a los lugartenientes de Vernet. El gobierno de Buenos Aires protestó ante ese vandálico proceder, hasta que logró hacer valer sus derechos soberanos y los estadounidenses se vieron obligados a desocupar las islas.

De regreso en la isla Soledad, careciendo de los recursos indispensables para reconstruir la colonia y para dotarla de las defensas necesarias, Vernet no perdió las esperanzas y continuó la planificación de la reconstrucción. De tanto en tanto, solicitaba que el gobierno de Buenos Aires le asignara recursos humanos y armamento sin tener una respuesta formal.

Por decreto del 10 de septiembre de 1832, el Ministerio de Guerra y Marina, nombraba Comandante Civil y Militar interino de las Islas Malvinas y sus adyacentes al Sargento Mayor de Artillería Don Esteban José Francisco Mestivier, con la orden de defender el honor de la República resistiendo a los invasores en el caso de que las islas fueran atacadas.

A fines de 1832 y a poco de tomar posesión de la Comandancia, Mestivier fue asesinado durante el curso de una sublevación. Los isleños fueron presa del terror que les ocasionaba el accionar de los amotinados, hasta que fueron reducidos por un grupo de soldados que se mantenía fiel a la autoridad. En ese momento, José M. de Pinedo llegaba a la isla al frente de la goleta Sarandi. Pinedo castigó a los amotinados y trató de recomponer la paz entre los colonos.

El 2 de enero de 1833, los pobladores observaron que un navío de bandera inglesa –Clio- ingresaba al puerto. La expedición se encontraba al mando de John James Onslow, quien tenía la orden de tomar posesión de las islas en nombre de su majestad británica. Así lo informó al comandante de la Sarandi y le solicitó que arriase el pabellón argentino. Pinedo preguntó si la guerra había estallado entre su país e Inglaterra y Onslow respondió que, por el contrario, las relaciones de amistad y comercio continuaban intactas y lo intimó a retirarse de las islas.

Pinedo mandó contar el armamento y las municiones y reunió a la población para ponerla al tanto de lo acontecido. En un primer momento decidió defender las islas, luego optó por realizar una nueva formal protesta ante Onslow –resultó inútil y puso de manifiesto la débil situación defensiva- para finalmente, embarcar a la tropa a bordo de la Sarandi y a todos aquellos que deseaban ser repatriados. Desde la embarcación, pudo observar cómo los británicos izaban su bandera y arriaban el pabellón argentino.

Las noticias respecto de la casi destrucción de puerto Luis y el abandono en el que se encontraban las islas, representaban para los ingleses el momento propicio para apoderarse de ellas y obtener el manejo de importantes recursos y de un espacio estratégico.

Luis Vernet estaba en lo cierto, la zona de Malvinas era un territorio apetecido por diferentes potencias, por eso era necesario que el gobierno de Buenos Aires mantuviera una presencia estable en las islas y que se dispusiera de los medios necesarios para la defensa del territorio. Vernet realizó incansables pedidos que las autoridades no atendieron...................

180º Aniversario de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas y demás archipiélagos del Atlántico Sur y el Sector Antártico

"La recuperación del ejercicio pleno de soberanía sobre las Malvinas constituye una política de Estado y responde a un anhelo del pueblo argentino". canciller argentino, Jorge Taiana

Exposicion Homenaje Museo Fernando Paillet - Vostfundacion
Junio- Julio 2009


Un día (11) del mes de junio, hace 180 años, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Martín Rodríguez, a cargo de las Relaciones Exteriores de las Provincias Unidas del Río de La Plata, procedía a la creación de la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacencias al Cabo de Hornos, cuya residencia se estableció en la Isla Soledad, instalándose en la misma una batería bajo el pabellón nacional.

Tres años y medios después –el 3 de enero de 1833- el Imperio Británico -que se encontraba aparentemente en paz con el gobierno de las Provincias Unidas del Río de La Plata, con el que había suscripto en 1825 un “Tratado de paz, comercio y navegación”- se apoderó del archipiélago realizando la limpieza étnica de sus habitantes y procediendo a la repoblación del mismo por colonos ingleses provenientes de la isla de Santa Elena y otros territorios de ultramar.

Desde hace 176 años existe en dicho territorio insular un enclave colonial del Reino Unido que resulta una afrenta a todos los países de la América del Sur y que en la actualidad la Comisión de Defensa y Seguridad del Parlamento Europeo ha propuesto “europeizar” -junto al resto de las “bases de ultramar” de Francia y el Reino Unido- con el objetivo a “asegurar las rutas comerciales”.

Es indudable que en los comienzos del siglo XXI reaparecen los viejos fantasmas del colonialismo del siglo XIX y que a los intereses que dieron origen a la Conferencia de Berlín de 1884-1885 le ha sucedido la voracidad por el control de los recursos naturales que todavía no han sido agotados en la América del Sur, su extenso litoral marítimo y el Continente Antártico.

Ante este cuadro de situación, el 180º aniversario de la Afirmación de nuestros Derechos Soberanos de 1829 no puede ser un simple acto declamatorio sino la denuncia de estas actitudes colonialistas y la toma de conciencia que ésta es una cuestión que debe convertirse en una causa común de la UNASUR y debe constituir para la dirigencia argentina una política de Estado superadora de las falsas antinomias circunstanciales.

Un hecho muy singular
Volviendo a lo nuestro, los recursos naturales de nuestra variada y extensa Plataforma Continental (P.C. de 5.000 millones de Km2 hasta las 350 millas marítimas), tanto los vivos marinos (alimentos), como los de origen mineral (energéticos), son variadísimos y muy abundantes.

A pesar del increíble potencial que implican para la autonomía de nuestro país, están desprotegidos (a pesar que en Abril de éste año se presentó, ONU mediante, el relevamiento obligatorio de nuestra P.C., a través de la COPLA: Comisión Límites Exteriores Plataforma Continental y se hizo, más por la presión ciudadana, que por el real compromiso o iniciativa de los funcionarios a cargo), dado que en Mayo del 2009 vencía el plazo de esta entrega, dadas las pretensiones formales de usurpación por parte del Reino Unido, avalada por la Unión Europea, que se afilan los dientes ante lo que tenemos y no aprovechamos..

El pésimo manejo, la falta de controles, el desguace de las Fuerzas Armadas y de la Marina Mercante, junto con la constante e ineficiente política exterior de sumisión en relación a ello, posibilitan el saqueo, la corrupción y la entrega casi total de éstos recursos, que bajo múltiples argumentos y contundentes puntos de vista, nos pertenecen.

Manke Lauría Sorge , junio 11, 2009